Transtextos
Relato24 de marzo de 2026· 5 min

LA CULPA DE LOS CARBOHIDRATOS

JP
Juan Rivas Pulido
@juanrivaspulido

Siempre hay algo de qué arrepentirse, sobre todo ante el riesgo cierto o posible de la irrevocable muerte. Que uno sea más o menos viejo, más o menos saludable, pero hasta así, cuando se enfrenta un lance con las proporciones en contra, como en mi caso: dos bypasses coronarios y tal vez la implantación de una válvula, directo al corazón. A la probable víctima siempre le parece una injusticia, una mala jugada del destino, para decirlo cancioneramente, pero los médicos se cuidan muy bien de que la responsabilidad de haber llegado a esta situación límite recaiga estrictamente en el paciente, establecer un único culpable, en este caso por ser holgazán, negligente, y sucumbir ante el único pecado capital que le era alcanzable a los sesenta y ocho años: la gula. —Vea, profesor (que nada les gusta tanto a los médicos como mencionar al paciente por su título académico como una manera de establecer un sustrato significativo: no eres un ignorante, llegaste a este extremo a conciencia; yo haré lo que pueda, pero en todo caso es culpa tuya) como le decía, la obstrucción coronaria, y en general el bloqueo de vasos sanguíneos, tiene su origen en la alimentación. hiperlipidemia, hipercolesterolemia, producto de parrilladas, guisados, salsas, chicharrones, embutidos y papas fritas. Y sumándole, como en su caso, las dolencias hipoquinéticas. O sea la falta de ejercicio. ¿Sabe usted, mi estimado profesor, por qué los leones comen carne todo el tiempo y no engordan ni se enferman?, porque no se la comen con papa, no combinan altas proteínas con carbohidratos, y después de cada comilona caminan kilómetros en busca de otra cacería, nada de comer y acostarse a dormir.

Entiendo, y mientras me llevan rodando en la camilla, rumbo al quirófano, un recuerdo muy antiguo se abre paso. De modo que la responsabilidad neta recae sobre los carbohidratos, convertidos en azúcares y grasas, precursores de las malvadas placas obstructivas, trombos y demás. Llegamos, entonces, antes de que aparezca el equipo médico, me sigue asaltando la memoria, me arrepiento, pido perdón y acepto que esto es un castigo por aquello. Estudiábamos segundo año de bachillerato, unos catorce años, la peligrosa edad de las descargas incontroladas de testosterona en la sangre, sintiendo odio profundo contra todo lo que semeje un acto de sublimación, reafirmando la propia soledad existencial mediante frecuentes y despiadadas masturbaciones, pero necesitando también un reconocimiento público; ya ven, soy un hombre. Era el examen final de ciencias biológicas, una materia que a mí se me daba muy bien, que me gustaba por encima del promedio. En ese entonces se hacía una prueba escrita y después, inmediatamente un examen oral ante un jurado constituido esta vez por el director del liceo, el jefe del departamento y la profesora de la asignatura, la profesora Ligia. Debo puntualizar que yo quería a mi profesora, le tenía mucha simpatía y creo que también ella a mí; me trataba como a un alumno distinguido. Era una muchacha joven, tal vez en su primer o segundo año de ejercicio. Nos llevábamos muy bien, cuando ella hacía una pregunta introductoria muchas veces me señalaba a mí. Menos datos entonces para entender por qué hice lo que hice. Así que no entrábamos ante el jurado por lista sino por calificación; siendo yo el tercero más alto estaba engreído, o puede que haya sido por afán de protagonismo, o por maldad innata, el hecho es que respondí eficientemente las preguntas que me hicieron el director y el jefe del departamento. Muy bien, Juan, muy bien, ya casi terminamos contigo. Dime, Juan, cómo se clasifican los hongos, grupos y ejemplos… En tres grupos, profesor, basidiomicetos, ficomicetos y ascomicetos, por ejemplo, el agaricus campestri, hongo de sombrerito y el rizhopus nigricans, moho del pan… Caramba, muy bien: Su turno, profesor … Bueno, Juan, si te sabes los hongos, te sabrás también las algas … Cómo no, profesor, clorofíceas, rodofíceas y feofíceas … Bien, bien; falta usted, profesora. Dime, Juan, ¿qué son los carbohidratos? … Son hidratos de carbono. (El director, experimentado en el trato con alumnos en situación, ve venir el conflicto) …reformule profesora … Entiende, Juan, esencialmente, ¿qué son los carbohidratos? … Entiendo muy bien. Los carbohidratos, esencialmente, son hidratos de carbono … Los dos hombres hablan en voz baja, ella está desconcertada, le aparece un tic en el pómulo izquierdo, no le sale la voz, interviene el director, … Es parte importante del trabajo, cuando uno se las ve con adolescentes siempre tiene que disponerse para lo peor. Entiende, Ligia, si te toca un carajito antipático y grosero que domina la asignatura, tienes que ser muy precisa…Ligia tiene los ojos invadidos de llanto, apenas puede controlarse, no reacciona ..Y entonces el director, volviéndose hacia mí, con voz y tono de personaje: A ver, Rivas Pulido (ya no más el afectuoso y confianzudo Juan) Última pregunta, concepto y clasificación de los compuestos orgánicos conocidos como carbohidratos … Son biomoléculas formadas mayormente por hidrógeno y carbono, y oxígeno como componente menor. Pueden ser monosacáridos, disacáridos, oligosacáridos y polisacáridos. Se les llama también glúcidos …Listo, puede retirarse.

Al salir yo, le tocaba el turno a Brunilda Báez, adolescente cínica, candidata a diva, esperaba en la puerta recostada apenas contra el marco, en pose aprendida y ensayada, el pie derecho muy firme en el piso, la pierna izquierda un poco adelantada, la rodilla flexionada, el pie posado de punta, los brazos cruzados en el pecho, la cabeza ligeramente ladeada, media sonrisa de labios cerrados, mirada de pretendida inteligencia. Al pasar a su lado, apenas movió el codo y me lo pasó a lo largo de todo mi antebrazo, casi una caricia ….Eso, Jotaerre, te luciste. Hiciste llorar a la bruja…. Nota definitiva, catorce, muy por debajo del merecimiento, pero una súbita prudencia me recomendó no protestar ni pedir revisión. Ya me pasan de la camilla a la mesa; tres médicos, dos hombres y una mujer hablan conmigo como si estuviéramos saliendo y no entrando, me hacen un breve protocolo. Yo soy el doctor Castro Mata y mi colega aquí es el doctor Sanz Vallejos, entre ambos vamos a realizar la intervención; la doctora Paola Mazzuco será su anestesióloga. En principio la intervención es poco invasiva, apenas más que un cateterismo. Si algo sale complicado, y nada nos indica es posibilidad, sólo así procederíamos a abrir el tórax, entendemos su preocupación, pero para nosotros es una intervención rutinaria, ¿okey’; entonces procedamos. Siento un leve pinchazo en el dorso de la mano izquierda, y apenas tengo conciencia para notar cuando me ponen la mascarilla y oír que los médicos se ponen a hablar de otro tema. Siente que habla pero no sabe lo que dice…Pido perdón y me arrepiento. Algas, hongos y bacterias. Profesora, donde sea que usted esté, le ruego que me disculpe por aquello de los carbohidratos. … ¿Qué dice? Pregunta el cirujano, calándose los lentes de lupa luminosa, inclinándose sobre el torso yacente. ..Nada, contesta la anestesióloga; un disparate, efectos de la anestesia.

JP

Juan Rivas Pulido

@juanrivaspulido