Transtextos
Relato25 de abril de 2026· 5 min

Vostok

MA
Mario Acuña
@marioacuna

El negro Brito entró en furia cuando vio que su peñero Yalimar había sido vandalizado: un delincuente borró el nombre original del barco y sobre este escribió la palabra «Vostok». Brito dedujo en segundos quién había sido el perpetrador de ese acto contra su amado bote y se dispuso a darle una lección ejemplar, para lo cual se sacó la correa y, a sabiendas de que la paliza no le quitaría la rebeldía, gritó: «Yalimar del Valle, ven acá ». Se empeñó en que el llamado sonara pavoroso para que formara parte del escarmiento que pensaba darle a la sospechosa. Durante varios meses, Brito y su hija habían discutido sobre por qué ella no podía salir en la faena de pesca. Él argumentaba que no sería el padre de la única mujer pescadora de todo Caigüire, pero ese día la ira le hizo perder el juicio y azotó a la joven con una saña excesiva. Yalimar se defendía diciendo que las mujeres eran capaces de hacer cualquier tarea que los hombres se habían reservado para ellos y que en una sociedad justa las mujeres llegarían al espacio, tal como lo hizo Gagarin; Brito se rio burlón e hiriente al oír aquello y en su mente maldijo el día que la llevó a la escuela por primera vez.

La misma tarde de aquella cueriza brutal, Yalimar apareció en casa con un ejemplar de Tribuna popular bajo el brazo y le mostró al incrédulo de su padre un artículo sobre las órbitas espaciales de Valentina Tereshkova. Brito se sintió aliviado cuando sus ojos encontraron en el papel a palabra «Vostok» porque con ello confirmó que su hija sí era culpable de haber cambiado el nombre del bote, lo que aseguraba que no la había «golpeado sin razón».

Cautivado por una foto de la hermosa navegante soviética, Brito tomó el periódico y se echó en la hamaca a darle una hojeada; leyó un artículo sobre las propuestas del PCV para las elecciones de ese año y fantaseó largo rato con los besos de la morena pionera del cosmos, quien se le apareció para abogar por Yalimar en los sueños de su siesta profunda. Al despertara media tarde, Brito le dijo a su hija que se acostara temprano porque ambos saldrían a pescar en el Vostok a las cuatro de la madrugada.

Aún hay gente que, de vez en cuando, le pregunta a Brito por qué le puso a su barco un nombre tan raro. Él responde justo con la misma frase que usaba cuando el peñero se llamaba Yalimar: «Por amor a mi hija».

MA

Mario Acuña

@marioacuna