El Pico de Oro
Por: Pino
Benavides me llamó al Payasito Saltarín una tarde de esas en que la lluvia no decide si caer o no caer.
Feed de narrativa, fundado por Javier Miranda-Luque (1959 - 2023) y editado actualmente a seis manos (desde Buenos Aires, Barcelona y Caracas), por los caraqueños diasporizados Luis Garmendia y Quim Ramos, y el caraqueño sin diasporizar (¿por ahora?) Mirco Ferri, cuya idea es la de postear textos propios y de autores invitados. ¡Bienvenido cada par de ojos lectores que se asomen a estos predios!
Por: Pino
Benavides me llamó al Payasito Saltarín una tarde de esas en que la lluvia no decide si caer o no caer.
Por: Fabi Fiereder
Martín tenía cuatro años, cinco meses y diez días cuando se me perdió.
Por: Arnoldo Rosas
A las cinco y media de la madrugada se encendió el televisor anunciando la hora de levantarse.
Por: Javier Miranda-Luque
Yo no sé lo que es el insomnio. Ni el estreñimiento. Deduzco que un insomne es alguien estreñido del sueño.
Por: Quim Ramos
El cencerro comenzó a sonar en la esquina de Santa Ana con San Francisco. Yo había salido más temprano en la tarde para sacar unas fotocopias y de paso hacer una rápida visita a la biblioteca.
Por: Franco Ledezma
Durante el sexo con Darlene perdí el deseo. Estuve minutos enteros intentando recuperar la erección para no hacerle semejante desplante. Lo intenté todo: el pensar en una mujer que sí te caliente, en tu ex; escuchar en la mente los gemidos de aquella mujer que te volvía loco, incluso intenté imaginar que estaba con mi […]
Por: Adriana García
Mil novecientos sesenta y ocho millones, murmura, mientras se saca el antifaz que usa para dormir. Se incorpora lento en la cama, estirando brazos y piernas sin exagerar, los calambres están arropados, pero despiertos.
Por: Juan José Rondón Duque
La sangre fría crea una laguna en la calle. En ella se ve el reflejo de las nubes pasar de oeste a este, no hace falta ver al cielo para saber que es un amanecer oscuro.
Por: Ezequiel Olasagasti
Tengo los pantalones mojados, gotean de las rodillas para abajo. La señora que está sentada al lado, en el cincuenta y tres, trata de alejarse lo máximo posible de mí.