Oficina de Correcciones Divinas
Por: Mario Acuña
Hace trescientos años, un grupo de poetas, astrofísicos y curanderos cumaneses se congregaron en las faldas del cerro Quetepe para fundar la Oficina de Correcciones Divinas.
Feed de narrativa, fundado por Javier Miranda-Luque (1959 - 2023) y editado actualmente a seis manos (desde Buenos Aires, Barcelona y Caracas), por los caraqueños diasporizados Luis Garmendia y Quim Ramos, y el caraqueño sin diasporizar (¿por ahora?) Mirco Ferri, cuya idea es la de postear textos propios y de autores invitados. ¡Bienvenido cada par de ojos lectores que se asomen a estos predios!
Por: Mario Acuña
Hace trescientos años, un grupo de poetas, astrofísicos y curanderos cumaneses se congregaron en las faldas del cerro Quetepe para fundar la Oficina de Correcciones Divinas.
Por: Victoria Carvajal
–Taxi, caballero; -¿Cuánto me cobra hasta el tercer piso, maestro?
Por: Freddy Vasquez
El viejo llevaba años empeñado en fruncir el ceño como si ese gesto fuera su última herencia.
Por: Luis Garmendia
Nadie nota mi olor. Son vomitados por el ascensor y se mueven como ratoncitos por los pasillos hasta llegar a sus escritorios.
Por: Milton Quero Arévalo
Y piensa por primera vez en mediar entre ambos, se asombra de este pensamiento y lo anega trayéndole el café a la cama.
Por: Mario Acuña
Solo cinco familias de pescadores dieron vida a El Agüero; por ello, el caserío resultaba como un clan que había hallado refugio junto a la desembocadura de uno de esos ríos que nacen en el valle y se disparan a hacia el norte para medir las profundidades del golfo.
Por: Luciano Vega
Desamparado y gruñendo dormido, estiró los brazos y busco un cuerpo al cual prenderse.
Por: Apolonio Luis Domínguez
Érase una vez un joven llamado Axel, el cual, desde pequeño, leía. Desde pequeño, estudiaba. Desde pequeño, sabía.
Por: Arnoldo Rosas
Hoy es mi cumpleaños. Mamá me va a lavar y a poner buenmozo porque, en la tarde, tenemos una piñata y van a venir los vecinos y la vamos a tumbar y a comer torta y caramelos.
Por: Quim Ramos
En alguna parte, pero en dónde, no lo recuerdo, escribí la historia de mi adicción.